Oportunidad Democrática
11 febrero 2011
Oportunidad Democrática.
Por Agustín Yáñez Figueroa
Es una realidad que vivimos en un mundo nuevo: Nuestra realidad actual es muy diferente y basada en pautas inexistentes hace apenas unos años. Creer que las relaciones sociales se centran en los mismos ideales y valores que se tenían hace diez, veinte o treinta años, es simplemente una pretensión que busca mantener una realidad obsoleta e invalida.
El desarrollo de la tecnología y las comunicaciones ha provocado que la interacción social y política cambie radicalmente y se convierta en una actividad pro-activa, dinámica y permanente de las personas. ¿Quién se hubiera imaginado en 1980 redes sociales con cientos de millones de usuarios? ¿Quién hubiera podido soñar, más allá de los Supersónicos de Hanna Barbera, hace unas décadas, en la posiblidad de tener comunicaciones con voz y vídeo, que ahora son parte cotidiana con sistemas como Skype?
Los países autocráticos sufren cada vez más los embates de una humanidad super conectada, en permanente contacto a grande escala y en tiempo real. Los acontecimientos de Túnez y Egipto, que han inspirado movimientos sociales por todo el planeta, son un resultado en primer lugar a la gran injusticia que existe por la mala distribución de la riqueza, pero han sido exitosas gracias a las comunicaciones instantáneas: A la posiblidad de poder compartir ideas de todo tipo en tiempo real con una creciente comunidad de personas en muy diversos foros permanentes y omnipresentes. Sin duda, los movimientos que ya han comenzado de rebeldía y en pro de la democracia continuarán extendiendose por el mundo, ya que la información esta disponible para cualquiera.
Gracias a los nuevos métodos de interacción que han iniciado gracias a la tecnología, los jovenes del mundo empiezan a convertirse en una fuerza de expresión democrática a través de mecanismos completamente nuevos y de altísima participación. El acceso a la información y a la comunicación de gran velocidad permite no sólo la expresión de ideas, sino que al compartirlas, se inician movimientos, y se aceleran los sucesos dentro de las comunidades humanas.
Indudablemente, los espacios en el mundo donde la libertad de expresión esta garantizada, llevan ventaja sobre aquellas en donde los gobiernos restringen la libre expresión de ideas; aún así, de regiones abatidas por la tiranía, el despotismo y la perversidad, surgen también voces que claman y añoran la posibilidad de ser parte de la ciudadanía mundial.
En consecuencia, las instituciones internacionales, como las Naciones Unidas, pierden cada vez mas relevancia: La incapacidad de los países para llegar a acuerdos, genera una parálisis de acción y la existencia de injusticias para gran cantidad de personas, han condenado a las organizaciones actuales a la derrota: La ONU ha coexistido con decenas de regímenes dictatoriales desde su concepción en la Carta de San Francisco, y no ha logrado que se garantice la totalidad de la protección de las personas en el mundo, respecto a sus derechos mínimos e indispensables. Su permisividad con tíranos y despotas, ha generado que la brecha entre ricos y pobres sea cada vez mayor, genocidios y sufrimiento, y que ahora, provoque el hartazgo de la gente, al igual que el colapso de muchos países.
Un Estado Fallido es aquel cuyo gobierno ha fracasado en lograr sus objetivos. Existen en el mundo una gran cantidad de países en esta terrible situación, y la falta de gobierno y de participación cívica, los ha conllevado a que se conviertan estos lugares en guaridas de rufianes. Casos como el de Somalia, donde la piratería es la principal actividad económica, denotan el fracaso del sistema actual.
Sin duda la disponibilidad de la información, y la velocidad de las comunicaciones, dará mayores espacios de participación a la ciudadanía en el manejo del mundo futuro. Pero para ello se debe garantizar el acceso a la información de todo tipo, a poner un fin a la censura, y a la creación de mecanismos de participación ciudadana en la función del Estado de manera inmediata y con efectos tangibles.
Con todo ello, quiza la humanidad logre tener una sociedad más justa en donde la función del gobierno se comparta por toda la comunidad en tiempo real.
*Originalmente publicado en lamuertedelpapel.com